martes, 26 de noviembre de 2013

1407 Graymalkin Lane - 1x11

Habiendo dejado al joven Scott Summers resolver ciertos asuntos en el barrio neoyorquino conocido como “Pequeña Madripur”; Eric Lensherr se dispone a tomar la línea de metro que lo llevará hasta las proximidades de la sede del Club Fuego Infernal. A bordo del vagón, sin embargo, sufre la inesperada visita de Jason Wynegarde. A través de sus sueños y asumiendo la forma de su viejo – y supuestamente difunto – amigo Charles Xavier, Wynegarde advierte a Eric que alguien ha estado jugando con su mente. No es el primero en hacerlo: en anteriores capítulos el propio Bolivar Trask llegó a mofarse en su cara, asegurando que alguien había trasteado con sus recuerdos. Antes que Wynegarde pueda siquiera ofrecerle un trato, Eric lo expulsa de su mente, despertando justo cuando el metro llega a su parada. Sin embargo, no será la última de las sorpresas que le aguardan antes de llegar al Club Fuego Infernal: en uno de los monitores que hay en la estación de metro, Eric ve las noticias de la crisis que está teniendo lugar en la república de Genosha. Las noticias hacen mención a un comando de mercenarios a favor de los golpistas que han sido capturados por las autoridades militares cuando intentaban entrar en la isla de Genosha. En un plano fugaz de la noticia, Eric consigue identificar a uno de esos mercenarios. Es su hijo, Pietro. Al cual cree muerto desde hace años en un accidente de tráfico.

Entre tanto, en el Club Fuego Infernal, Sebastian Shaw contempla el mismo informativo que Eric acaba de ver. Cambia de canal en el momento en que ve aparecer a una recién levantada Jean. Mientras desayunan, Sebastian trata de disculparse con la joven y recuperar algo de su confianza, llegando incluso a ofrecerle ser su pareja en el baile de máscaras que tendrá lugar en el Club Fuego Infernal. Jean le asegura que Emma sería la más indicada para acompañarlo, a lo que Sebastian señala que Emma ya tiene acompañante para el baile: Warren. Cuando éste hace acto de presencia, Sebastian se retira captando la tensión existente entre el joven y Jean. De hecho, ésta última está a punto de irse dejando a Warren desayunando a solas cuando en la televisión emiten un boletín informativo de última hora: al parecer está teniendo lugar una crisis con rehenes en un hospital céntrico de Manhattan. Jean lo reconoce como el mismo en el que se encuentra Jason Wynegarde hospitalizado. Jean se dispone a ir hacía allá… pero Warren también: corre a su habitación en busca de su pasamontañas para poder ejercer de nuevo como justiciero enmascarado. Allí tropieza con Emma, la cual le pide por favor que no lo haga: teme quedarse sola con Jean y que ésta pueda volver a intentar hacerle daño. Warren, pese a la tentación que representan las caricias de Emma, decide cumplir con el que cree que es su deber… y sale dispuesto a ejercer de nuevo su faceta como “ángel de la guarda” enmascarado.

"El Club Fuego Infernal ha financiado
durante meses a la resistencia genoshana..."
- Sebastian Shaw
Mientras Jean y Warren marchan cada uno por su lado camino del hospital, Eric regresa al Club Fuego Infernal. Lo primero que hace es visitar a Wanda, su hija que permanece en ese extraño estado de coma del que, al parecer, ni siquiera Charles, Jean o Emma han podido despertarla. Poco después, en el despacho de Sebastian Shaw, Eric mantiene con él una interesante conversación sobre la crisis de Genosha. A través de Sebastian, Eric descubre la verdad que se esconde bajo ese supuesto “golpe de estado” que ha hecho estallar una crisis en Genosha. Sebastian le cuenta que durante años esa isla ha sido el paraíso del tráfico de gente dotada con poderes. Allí se les somete a todo tipo de experimentación, llegando a existir una red de tráfico de órganos que se implantan a todo aquel que pueda asumir sus astronómicos costes. Eric, que junto a Scott evitó que los Morlocks acabasen metidos en un barco rumbo a Genosha, sabe que es cierto todo eso. Sebastian le revela también que desde hace tiempo, el Club Fuego Infernal ha financiado en secreto un pequeño grupo de resistencia en Genosha, guiados por el general Fabian Cortez. Sin embargo, hace apenas una semana, el intento de tomar el poder en la isla fracasó. Desde entonces, la resistencia genoshana trata de hacer lo que puede… pero la entrada en el conflicto de los Estados Unidos a favor del gobierno genoshano en el poder ha acelerado la crisis. Sebastian, intrigado por los intereses de Eric en el asunto de Genosha, le pregunta qué está dispuesto a hacer. Eric le asegura que es capaz de ir allí y hacer lo que sea necesario para defender y proteger a los que son como ellos. Pero sólo lo hará si lleva a su equipo con él.

Entre tanto, Warren y Jean – por caminos separados – logran sortear la barrera policial que rodea el hospital y alcanzar la planta doce del edificio. Allí, entre las llamas y escombros, parece que una apisonadora haya arrasado el lugar. Warren descubre como un extraño individuo, vestido de cuero negro y con la cabeza afeitada, ha dado muerte a los policías que protegían a Wynegarde y ahora se dispone a acabar con él. Desafiando su propio rencor contra Wynegarde, Warren trata de protegerlo… sufriendo un tremendo golpe por parte del extraño atacante, quien además de lucir una fuerza colosal, parece tener unos reflejos asombrosos. Finalmente, y aunque logran que Wynegarde consiga escapar, Jean y Warren son fácilmente derrotados por el misterioso atacante, el cual desaparece tras haberlos dejado fuera de combate. Warren es el primero en ser reanimado por los paramédicos que acceden a la planta. Sin mucha dificultad, toma en brazos a Jean y sale de allí volando. Tras recuperar el aliento y las fuerzas al amparo de una azotea cercana, parece que la experiencia ha servido para calmar un poco las cosas entre Jean y Warren… pero cuando éste último menciona a Emma, Jean siente una amarga punzada de inseguridad.

Al mismo tiempo, Eric habla con Emma a quien trata de convencer para que vuelva a intentar entrar en la mente de Wanda. Ella, sin embargo, lo rechaza de pleno: no piensa volver a dejar que Jean trastee de nuevo en su mente aprovechando que baja sus defensas. Es entonces cuando Jean y Warren regresan al Club Fuego Infernal: ambos están recibiendo una reprimenda por parte de Sebastian Shaw, quien ha visto en las noticias las imágenes (borrosas, eso sí) del “misterioso ángel de la guarda de Manhattan” interviniendo en el asunto del hospital. La reprimenda es interrumpida por Eric quien, después de varios días desaparecido, se reencuentra con Jean… y con Warren, a quien no había visto desde el asalto a la mansión por parte de Arma X.

Justo en ese instante, Jean recibe un mensaje de móvil. Es de Wynegarde, el cual la cita esa noche en una dirección que a la joven le resulta familiar: 1407 Graymalkin Lane. Sebastian Shaw, intrigado por el mensaje que parece preocupar a Jean, trata de sonsacarle quien la ha escrito. Jean, por su parte, le deja claro que el hecho de ser su invitada no le da derecho a interrogarla. Antes de poder siquiera responder, Sebastian se ve obligado a dejar a solas a los tres, presionado por la propia Jean que hace gala de una forma casi imperceptible de su poder sobre la fuerza Fénix. Una velada amenaza de lo que podría llegar a hacerle si la enfada lo suficiente. Sin embargo, y pese a gozar de cierta intimidad,  el reencuentro entre los tres (Jean, Warren y Eric) es más gélido de lo que nadie podía imaginarse, sobre todo teniendo en cuenta que Warren – a través de Charles Xavier – sabe toda la verdad sobre Eric y lo que pasó en Arma X.

Mientras Warren se niega a hablar con Eric, éste último se queda a solas con Jean. Ésta, convencida de que alguien ha colocado una barrera tanto en Wanda como en Eric, trata de adentrarse en la mente de éste. Sin embargo, algo la expulsa de forma drástica y brutal. Y aunque no tiene pruebas para confirmarlo, Jean comienza a plantearse que quizá no sea Wynegarde quien ha manipulado la mente de Eric, ni siquiera Emma… sino alguien más próximo a él. Alguien como… Como Charles Xavier.

Emma lanza un
ultimatum a Warren... 
Al mismo tiempo, Warren acude a ver a Emma. Ésta se encuentra probándose un elegante traje para acudir a una fiesta de alta sociedad. Cuando Warren le dice que no irá con ella, Emma le espeta que está harta. Trata de convencerlo una vez más de que el Club Fuego Infernal es su sitio, al que pertenece no sólo por los dones que le han sido otorgados en forma de alas… sino también por el poder y el dinero que conlleva el apellido Worthington. Warren duda y eso enfurece a Emma que le da un ultimátum: debe elegir entre ella y Jean. Y le asegura que si sale por esa puerta, habrán terminado para siempre. Warren se limita a acercarse a la puerta y ha decirle: “ya… lo mismo dijiste la última vez.”. Y se marcha dejando a Emma presa de la ira y la frustración.

Warren acude en busca de Jean. La encuentra en el cuarto de Wanda, donde ella y Eric están siendo atendidos por el personal de servicio del Club: ambos han sufrido un tremendo shock psíquico cuando Jean intentó leer la mente de Eric. Warren, que no se fía de Eric, trata de hablar a solas con Jean a lo que Eric se opone. Ante eso, Warren le revela de forma drástica y ruda lo que sabe: “Xavier está vivo, Eric. Y si no recuerdas nada de lo que hiciste es porque fue Xavier quien te hizo eso. Él te hizo creer que tu hijo estaba muerto, él puso a tu hija en coma… y él fue quien te ha hecho olvidar que fuiste un candidato a genocida hijo de puta. Y lo sé porque fue Xavier quien me lo dijo.” La revelación deja tan marcado a Eric que no tiene más remedio que salir de la habitación, completamente abrumado por lo que, en lo más profundo de su ser, sabe que es verdad… aunque le cueste creerlo.

Quedándose a solas con Jean, Warren le cuenta todo lo que sabe: que Charles y Eric formaban parte de un programa gubernamental secreto, destinado a preparar planes para el momento en que la humanidad descubriese la existencia de gente con poderes. Ese programa era la Iniciativa X. Trabajando allí, Charles tuvo un hijo con una de las científicas que trabajaban en el programa, la doctora Moira McTaggert. El crío, Kevin, nació con poderes más allá de lo inimaginable. Fue entonces cuando Charles y Eric descubrieron que bajo la Iniciativa X el gobierno había iniciado otro proyecto en paralelo… mucho más siniestro: el plan para convertir a los que eran como ellos en armas. El proyecto era “Arma X” y quisieron utilizar a Kevin como un arma de destrucción masiva. Fue entonces cuando Eric perdió la cabeza: convencido de que Arma X era la prueba definitiva de que jamás podría haber paz entre humanos y mutantes, Eric decidió utilizar a Kevin (o “Proteus”, como era conocido en el programa “Arma X”) como arma contra los propios seres humanos. Charles se opuso y llegó a sacrificar la vida de su hijo para evitar que nadie pudiera usarlo con fines destructivos. En aquella batalla ardió Arma X y Eric fue derrotado por Charles, quien logró que ambos escaparan. Después manipuló los recuerdos de Eric e intentó hacer lo mismo con Wanda. Ella y su hermano, Pietro, eran leales a las ideas de Eric, pero mientras Pietro parecía haber muerto en la caída de Arma X, Wanda parecía ser inmune a ciertos poderes psíquicos de Charles, por lo que éste tuvo que conformarse con ponerla en coma (garantizando así que no pudiera despertar y contar la verdad de lo ocurrido a su padre)

La revelación de la que le hace partícipe Warren es lo que necesitaba Jean para dejar fijos unos cabos que ya había comenzado a atar antes. Sus sospechas sobre Charles se confirman pero no cree que Eric sea una amenaza… cosa que sí opina Warren. Éste, subido al quicio de la ventana, ofrece a Jean irse con él. Dejar atrás el Club Fuego Infernal y a Eric. Éste último hace acto de presencia, pidiendo a ambos que permanezcan a su lado. Les informa de lo que sucede en Genosha y de lo necesario que es tomar parte en ello. Los argumentos de Eric parecen convencer a Jean… pero no a Warren, quien sale volando por la ventana.

El capítulo termina con Warren refugiado en la iglesia de Saint Patrick, en Manhattan, inclinado ante la figura de uno de los arcángeles. Mientras, bajo la lluvia, Sebastian Shaw lleva a Eric y Jean hasta unos hangares propiedad del Holding Shaw. Allí, les aguarda un avión de combate experimental conocido como “Pájaro Negro”, con el  que podrán llegar a Genosha desafiando los sistemas de radar del cerco implantado por las fuerzas armadas estadounidenses. Éstas aguardan una simple orden de la Casa Blanca para iniciar el ataque contra los rebeldes genoshanos. Mientras Jean y Eric caminan bajo la lluvia, ataviados con uniformes de cuero negro. En un último intento por contactar con Scott, Eric comprueba que sigue sin contestar. Sean cuales sean los problemas del joven Summers, tendrán que esperar. Genosha les espera.

Sebastian Shaw y Emma Frost ven el avión despegar. Ante la evidente frustración de ella, Shaw se limita a decir: “no se preocupe por la señorita Grey, Emma… No volverá con vida. Ninguno de los dos volverá con vida.”

Tom Welling es Centinela Nimrod 1.0
Escena Post-créditos: Al tratarse de un capítulo especial, los productores insistieron en introducir una escena a modo de “huevo de pascua”. En ella, tras los créditos del episodio, la acción se situaba en los exteriores de la mansión de Charles Xavier, visiblemente afectada tras los dos asaltos de Arma X. Bajo la lluvia nocturna y dentro de su coche, Jason Wynegarde trata de ponerse en contacto vía móvil con Jean. Ésta no ha aparecido a su cita. De repente, alguien introduce los brazos a través de la ventana del conductor, sacando a Wynegarde del coche. Éste reconoce a su atacante: es el misterioso individuo que ya intentó matarlo en el hospital. Wynegarde ruega por su vida, asegurándole que le pagará más de lo que paga Shaw por matarlo. Sin embargo, el misterioso atacante no parece reaccionar ante nada de lo que le dice: se limita a aferrarlo por el cuello… y a partirlo como si fuese una rama seca. Dejando caer el cuerpo sin vida de Wynegarde en el fango, vemos el punto de vista del misterioso atacante, el cual dispone de sensores cibernéticos que reconocen al difunto Wynegarde como “amenaza mutante… neutralizada”.

lunes, 18 de noviembre de 2013

1407 Graymalkin Lane - 1x10

La acción del capítulo arranca en el apartamento del difunto padre de Warren, donde Pietro y Forja – al igual que el propio Warren – han escuchado la confesión completa de Charles Xavier sobre lo que sucedió en Arma X y el intento por parte de Eric de emplear al – ahora difunto – hijo de Charles como arma de destrucción masiva contra los humanos, a modo de venganza por las atrocidades perpetradas en el programa Arma X. Pese a la incredulidad inicial de Warren, acaba tomando partido por Pietro cuando éste – contraviniendo “planes” que Forja le recuerda que deben cumplir - fuerza a Xavier a ayudarlo para encontrar tanto a Eric como a Wanda. Para dar con ellos, Forja les muestra lo que ha sido capaz de descubrir infiltrándose en las bases de datos de Industrias Trask: pese a que habían sufrido alguna clase de atentado “hacker” que había inutilizado sus sistemas, la corporación había logrado volver a poner en funcionamiento un dispositivo capaz de rastrear el gen “X” a gran escala. Aunque para ello necesitarían un telépata. Resignado, Charles acepta cooperar en ese asalto a Industrias Trask, aun sabiendo que una vez localizados sus objetivos Pietro le forzaría a “liberar” las mentes tanto de Eric como de Wanda. Sin embargo, no llegan siquiera a salir del apartamento: éste sufre el ataque quirúrgico de un comando de asalto perteneciente a fuerzas de SHIELD. Pietro, Forja y Charles son neutralizados y capturados, siendo Warren el único que logra escapar de ellos.

Entre tanto, amanece en los bosques del condado de Salem County. Allí, Eric pasea entre la espesura tratando de despejarse de los fuertes dolores de cabeza que sufre: aunque él no lo sepa, lleva tiempo sin recibir el reforzamiento psíquico que Charles realiza sobre su psique… y ésta se está comenzando a recuperar, tratando de mostrarle – a través de dolorosísimos sueños y visiones – la verdad de lo que pasó con sus hijos, Pietro y Wanda, a quienes cree víctima de un accidente de tráfico. En su paseo matutino por el bosque, Eric tropieza con Calisto que, acompañada de dos de los últimos Morlocks que le son fieles, ha decidido dejar atrás el refugio encontrado por Scott – actual líder Morlock – y llevarse consigo varios de los fardos de droga que encontraron ocultos en la vieja granja. Eric, aprovechándose del ego herido de Calisto, consigue forzarla a que suelte los fardos. Sin embargo, no impide que ella se marche con sus dos acompañantes, Máscara y Chico-Pájaro.

"No sé de qué vas, Lensherr... pero algo me dice
que no te conformarás con ser el segundo de Scott al mando de los Morlocks..." - Calisto 
Al mismo tiempo, Jean aguarda junto a un inconsciente Jason Wynegarde en la habitación de hospital al que fue trasladado tras salvar a la joven de lo que parecía un atentado contra su vida. Jean recibe la visita del detective Bishop, de homicidios. Éste le hace algunas preguntas sobre su relación con Jason y el atentado, entregándole una tarjeta a la que poder llamarlo “si recuerda alguna cosa más”. Tras su marcha, Jason no tarda en recuperar la conciencia, lamentándose por haber puesto a Jean en peligro. Le explica que teme que Emma esté detrás de ese atentado. “No es la primera vez que lo intenta…” advierte a Jean, asegurándole que conoce a Emma y sabe que es peligrosa. Que está trastornada y que, a menos que alguien la detenga, no parará hasta hacerle daño a él… y a la gente que le importa (incluyendo a Jean).

Mientras, en la vieja granja de los Summers, Scott coordina a los Morlocks en la restauración del viejo granero. Tiene lugar entonces la visita del sheriff Cardigan, representante de la ley local. Con los Morlocks debidamente ocultos, Cardigan pide a Scott acreditación sobre su derecho de propiedad sobre la granja. Scott consigue que el sheriff dé media vuelta recordándole que necesita una orden de registro para poner un pie en su propiedad. El sheriff se marcha… no sin antes realizar una velada amenaza contra Scott. “Espero que tenga muchos amigos que le protegan, Summers… los va a necesitar”. Descubrimos como espectadores que dentro del todoterreno del sheriff, están varios de los matones a los que Scott y Eric expulsaron de la granja el día anterior y que habían venido para llevarse los fardos de droga que había ocultos allí.

Coincidiendo con la marcha de Cardigan, Eric regresa a la granja y cuenta a Scott lo ocurrido con Calisto. Tiene lugar un pequeño enfrentamiento entre ambos cuando Scott se niega a quemar los fardos de droga: los Morlocks comienzan a tener hambre y piensa vender la mercancía para garantizar la supervivencia de su gente. Eric, en contra de eso, es quien acaba imponiendo su voluntad, recordándole a Scott que aun le queda mucho para ser líder y que “sin mi, no estarías al mando de los Morlocks”. Furioso, Scott se marcha dando un puñetazo contra una de las paredes y estando a punto de perder el control de sus rayos ópticos. Con Scott fuera de escena, Eric da órdenes a los Morlocks de que quemen los fardos de droga.

Clark Gregg
es el Agente Phil Coulson
Entre tanto, Charles despierta a bordo de un furgón de SHIELD. Allí, el agente Coulson le agradece su cooperación en la captura de los peligrosos terroristas Pietro Maximoff y Forja. Gracias a la intervención de su amiga Valerie Cooper, Charles es puesto en libertad y contempla como se llevan en helicóptero a Pietro y Forja, camino de unas instalaciones de máxima seguridad. Pietro trata de advertir a Charles de que si no les ayuda a escapar, están muertos. “¿Es que no lo ves? ¡Ellos están tras esa red que trafica con gente como nosotros! ¡Si no nos ayudas… eres cómplice de estos carniceros!”. Charles ignora las peticiones de Pietro y contempla como el helicóptero se marcha… mientras alguien desde una de las azoteas lo espía a él a través de un rifle de francotirador. Vemos que se trata de Mística, que se ha infiltrado entre los agentes que SHIELD tenía destacados en torno al perímetro.

Al mismo tiempo, en una de las azoteas del Soho, Warren pone fin a su huida. Confuso y ocultando sus alas mediante un guardapolvo robado, trata de poner orden a sus pensamientos. Está a punto de entrar en un viejo local que solía frecuentar cuando aun llevaba una vida fácil como niño rico, cuando tropieza con Sebastian Shaw. Éste, acompañado de sus guardaespaldas, reconoce al joven y, sabiendo de su situación – presuntamente muerto y perseguido por Arma X – decide darle cobijo. Warren acepta su oferta de recibir refugio bajo el techo del Club Fuego Infernal. Sebastian le explica que Eric, Jean y McCoy se encuentran también bajo su protección, y que Emma – “a la que sé que le unía algo más que una bonita amistad” – consiguió escapar del comando que asaltó la Mansión Xavier. Sin embargo, Sebastian le explica que Charles murió en un accidente de avión. Warren le oculta que eso no es cierto: que Charles sigue con vida. Pese a que Sebastian sabe que Warren le oculta algo, no ha conseguido saber qué es. Lo único que le cuenta es que Scott Summers consiguió escapar también… pero que lleva varios días desparecido (posiblemente presa de los mismos que asaltaron el último escondrijo en donde el propio Warren había encontrado cobijo).

En otro punto de la ciudad, en el Club Fuego Infernal, Jean regresa de su visita al hospital y se encuentra con Emma esperándola junto a la cama en la que yace, comatosa, Wanda – la hija de Eric. Ambas se disponen a sondear juntas la mente de la joven, sin embargo Jean aguarda que Emma ya se encuentra en trance y dentro de la mente de Wanda para poner sus manos en las sienes de Emma, ¡entrando así en su cabeza aprovechando que tiene la guardia baja!

Mientras tanto, en la vieja granja de los Summers, Eric trata de aliviar tensiones con Scott. Mientras le ayuda a vendar las magulladuras que se ha provocado en los nudillos, le deja claro que no ha querido discutirle su liderazgo sobre los Morlocks, pero que aun le queda un largo camino por recorrer para llegar a ser un líder sólido. En ese preciso momento, Caliban irrumpe en la improvisada enfermería que se ha montado en la cocina de la granja: ¡acaban de encontrar en el bosque a un malherido Chico-Pájaro! Éste, con una terrible herida de bala en el estómago, apenas logra susurrar algo antes de caer inconsciente: “tienen a Calisto… ellos… los traficantes… en el recodo del río…”

Dentro de la mente de Emma, Jean trata de buscar recuerdos del tiempo que la joven pasó en Heaven´s Fields, la escuela para niños “especiales” en la que trabajó Jason Wynegarde y donde ambas – tanto Emma como Jean – pasaron su infancia. Para su sorpresa, Jean se descubre atravesando los pasillos de la escuela de Xavier. Llega hasta un dormitorio donde un avatar de Emma, asumiendo su forma infantil de doce años, le dice que ella no debería estar ahí. La psique de Emma se resiste a que Jean descubra nada sobre ella y trata de expulsarla. Jean resiste y consigue derrotar en un combate psíquico a Emma, derribando uno de los muros de la habitación que deja al descubierto una biblioteca… donde cada libro recoge un fragmento de la memoria de Emma.

Emmy Rossum es Wanda Maximoff
Por su parte, Emma se encuentra dentro de la mente comatosa de Wanda. De nuevo, tal y como le ocurriese a Jean la primera vez, se descubre en medio de Central Park. Allí, la risa de un niño llama su atención. Sin embargo, las defensas psíquicas interpuestas por Charles Xavier la impiden llegar a saber quien es ese crío, dejándola fuera de juego antes de poder hacer nada.

Mientras tanto, en los bosques de Salem County, Eric y Scott llegan hasta el recodo del río, a tiempo de evitar que los traficantes den buena cuenta de Calisto. Ayudado de los poderes magnéticos de Eric, Scott lanza un potente rayo óptico que neutraliza al grupo al completo de los traficantes. Agradecida, Calisto toma su mano cuando Scott la ayuda a incorporarse, dejando claro que pese a ser el nuevo líder de los Morlocks no alberga rencor hacia ella.

Al mismo tiempo, en el Club Fuego Infernal, Warren es guiado por Tessa - otra de las secretarias personales de Shaw - a través de los pasillos del edificio cuando, pasando por una de las puertas entreabiertas, reconoce a Emma y a Jean… y ve como la primera de ellas sangra por la nariz de forma alarmante mientras la segunda tiene puestas sus manos sobre las sienes de Emma. Pensando que Jean pueda estar haciendo alguna clase de daño a Emma, Warren se lanza contra ella interrumpiendo la conexión psíquica de ambas. Eso provoca que Jean, que estaba a punto de leer uno de los “libros-recuerdo” de Emma dedicado a Shaw, sea incapaz de descubrir nada más que la primera página del mismo… el cual muestra un jeroglífico egipcio muy antiguo en el que unos sacerdotes vestidos de blanco y negro respectivamente rinden pleitesía a una especie de entidad mística. Un pájaro de fuego. De vuelta al mundo real, Jean se muestra confundida al encontrar a Warren zarandeándola y preguntándole qué le estaba haciendo a Emma. La escena termina con Shaw apareciendo por la puerta, a quien Tessa había llamado ante el extraño arrebato del joven. Para desviar sospechas, la reacción de Jean es la de lanzarse sobre Emma como quien no sabe qué le ha podido pasar y tratar de despertarla… sin éxito.

Mientras, en un pequeño restaurante de otra zona de Manhattan, Charles llama por teléfono a Valerie Cooper. Ésta le informa que el transporte que llevaba a Pietro y Forja fue atacado: ambos escaparon y el agente Coulson acabó en el hospital. Valerie le informa de que en SHIELD sospechan que todo haya sido una trampa urdida por el propio Charles, por lo que se ha convertido en blanco prioritario. Además, Valerie le dice que todas las unidades de SHIELD están en alerta ante la crisis que está teniendo lugar en la pequeña nación caribeña de Genosha, donde un golpe de estado ha “calentado” una situación de por sí inestable. Valerie recomienda a Charles que desaparezca del mapa durante un tiempo, que busque refugio en un lugar seguro. Tras colgar el teléfono y salir a la calle, Charles se dispone a abandonar Nueva York, justo cuando una voz familiar le llamada a sus espaldas: “¿Pro… profesor?”. Al darse la vuelta se tropieza con una temblorosa y atemorizada Jean que, con lágrimas en los ojos, le dice que desde que consiguió huir de la mansión ha estado siendo perseguida por los hombres de Arma X. Le cuenta que el resto – Warren, Scott, Eric… - han muerto, asesinados por ellos. Le pide que la lleve a un lugar seguro y, pese a las sospechas iniciales de Charles (Jean le dice que leyó la mente de uno de los soldados que atacaron la mansión y que por eso sabe que eran de Arma X), lo cierto es que de momento pone rumbo en dirección a la isla Muir.

Mientras, en la granja de los Summers, Scott y Eric deciden regresar a Nueva York y reunirse con McCoy y Jean. Scott, al escuchar su nombre, decide que esa es la razón definitiva que inclina la balanza para dejar el liderazgo de los Morlocks en alguien que lleva más tiempo que él haciéndolo: Calisto. Ésta acepta encargarse de los Morlocks en ausencia de Scott, mientras éste y Eric ponen rumbo de vuelta a la gran ciudad.

"Créame, señorita Grey... el Club Fuego Infernal
sólo quiere lo mejor para usted." - Sebastian Shaw
Al mismo tiempo, en el Club Fuego Infernal, Jean y Warren se encuentran en el despacho de Sebastian Shaw. Warren acaba confesando que, en efecto, interrumpió la sesión psíquica de ambas porque pensó que Jean le estaba haciendo daño a Emma. Shaw pide hablar a solas con Jean y cuando Warren se ha ido, Jean se sorprende al descubrir que, lejos de lanzarle una reprimenda, Shaw parece extrañamente complacido por lo que ha hecho Jean, como si estuviese orgulloso de verla hacer gala de ese poder. Por otro lado, Jean le dice que puede haber alguna clase de sello psíquico implantado en la mente de la chica en coma, Wanda, y se pregunta quien ha podido hacer algo así. Shaw le dice que hay gente muy poderosa capaz de hacer cosas como esa. Gente como su “amigo” Jason Wynegarde. Shaw trata de ponerla en contra de Jason, pero al sentirse incómoda ante las “libertades” que se toma Shaw – poniendo sus manos sobre sus hombros e invadiendo su espacio personal – Jean abandona el despacho de forma brusca, dejando a Shaw contemplando uno de los grabados egipcios que decoran la estancia y que es exactamente igual al que vio Jean en la mente de Emma.

El capítulo se cierra con un montaje musical en el que vemos a Charles conduciendo rumbo a isla Muir junto a una adormecida Jean… la cual, en un momento determinado, abre los ojos mostrando a la cámara como cambian a un color amarillo: ¡es Mística!

Emma Frost
ha cazado un ángel...
Por otro lado, Warren se encuentra en sus nuevos aposentos del Club Fuego Infernal viendo las noticias que hablan tanto de la aparición del enmascarado Ángel Guardián de Manhattan como de los últimos rumores que apuntan a que el heredero del Imperio Worthington, presuntamente muerto en accidente de avión, ha sido visto rondando por Manhattan. Emma entra en la habitación, apagando la televisión y llevando a Warren de la mano, camino de su dormitorio.

En el pasillo, Jean va camino de su habitación cuando ve a Warren de la mano de Emma perderse en sus aposentos. Sintiéndose doblemente traicionada por él, Jean se encierra en la ducha, bajo un chorro de agua fría. Frustrada, confusa y enfadada, el agua comienza a convertirse en vapor al contacto con el cuerpo desnudo de ella. Las nubecillas de vapor adoptan poco a poco la forma de un pájaro que, con sus alas, envuelven a la joven Jean.