Habiendo dejado al joven Scott Summers resolver ciertos
asuntos en el barrio neoyorquino conocido como “Pequeña Madripur”; Eric
Lensherr se dispone a tomar la línea de metro que lo llevará hasta las
proximidades de la sede del Club Fuego Infernal. A bordo del vagón, sin
embargo, sufre la inesperada visita de Jason Wynegarde. A través de sus
sueños y asumiendo la forma de su viejo – y supuestamente difunto – amigo
Charles Xavier, Wynegarde advierte a Eric que alguien ha estado jugando con su mente.
No es el primero en hacerlo: en anteriores capítulos el propio Bolivar Trask
llegó a mofarse en su cara, asegurando que alguien había trasteado con sus
recuerdos. Antes que Wynegarde pueda siquiera ofrecerle un trato, Eric lo
expulsa de su mente, despertando justo cuando el metro llega a su parada. Sin
embargo, no será la última de las sorpresas que le aguardan antes de llegar al
Club Fuego Infernal: en uno de los monitores que hay en la estación de metro,
Eric ve las noticias de la crisis que está teniendo lugar en la república de
Genosha. Las noticias hacen mención a un comando de mercenarios a favor de los golpistas que han sido capturados por las autoridades militares cuando intentaban
entrar en la isla de Genosha. En un plano fugaz de la noticia, Eric consigue
identificar a uno de esos mercenarios. Es su hijo, Pietro. Al cual cree muerto
desde hace años en un accidente de tráfico.
Entre tanto, en el Club Fuego Infernal, Sebastian Shaw
contempla el mismo informativo que Eric acaba de ver. Cambia de canal en el momento
en que ve aparecer a una recién levantada Jean. Mientras desayunan, Sebastian trata
de disculparse con la joven y recuperar algo de su confianza, llegando incluso
a ofrecerle ser su pareja en el baile de máscaras que tendrá lugar en el Club
Fuego Infernal. Jean le asegura que Emma sería la más indicada para
acompañarlo, a lo que Sebastian señala que Emma ya tiene acompañante para el
baile: Warren. Cuando éste hace acto de presencia, Sebastian se retira captando
la tensión existente entre el joven y Jean. De hecho, ésta última está a punto
de irse dejando a Warren desayunando a solas cuando en la televisión emiten un
boletín informativo de última hora: al parecer está teniendo lugar una crisis
con rehenes en un hospital céntrico de Manhattan. Jean lo reconoce como el
mismo en el que se encuentra Jason Wynegarde hospitalizado. Jean se dispone a
ir hacía allá… pero Warren también: corre a su habitación en busca de su
pasamontañas para poder ejercer de nuevo como justiciero enmascarado. Allí
tropieza con Emma, la cual le pide por favor que no lo haga: teme quedarse sola
con Jean y que ésta pueda volver a intentar hacerle daño. Warren, pese a la
tentación que representan las caricias de Emma, decide cumplir con el que cree
que es su deber… y sale dispuesto a ejercer de nuevo su faceta como “ángel de
la guarda” enmascarado.
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| "El Club Fuego Infernal ha financiado durante meses a la resistencia genoshana..." - Sebastian Shaw |
Mientras Jean y Warren marchan cada uno por su lado camino del hospital, Eric
regresa al Club Fuego Infernal. Lo primero que hace es visitar a Wanda, su hija
que permanece en ese extraño estado de coma del que, al parecer, ni siquiera
Charles, Jean o Emma han podido despertarla. Poco después, en el despacho de
Sebastian Shaw, Eric mantiene con él una interesante conversación sobre la
crisis de Genosha. A través de Sebastian, Eric descubre la verdad que se
esconde bajo ese supuesto “golpe de estado” que ha hecho estallar una crisis en
Genosha. Sebastian le cuenta que durante años esa isla ha sido el paraíso del
tráfico de gente dotada con poderes. Allí se les somete a todo tipo de
experimentación, llegando a existir una red de tráfico de órganos que se
implantan a todo aquel que pueda asumir sus astronómicos costes. Eric, que
junto a Scott evitó que los Morlocks acabasen metidos en un barco rumbo a
Genosha, sabe que es cierto todo eso. Sebastian le revela también que desde
hace tiempo, el Club Fuego Infernal ha financiado en secreto un pequeño grupo
de resistencia en Genosha, guiados por el general Fabian Cortez. Sin embargo,
hace apenas una semana, el intento de tomar el poder en la isla fracasó.
Desde entonces, la resistencia genoshana trata de hacer lo que puede… pero la
entrada en el conflicto de los Estados Unidos a favor del gobierno genoshano en
el poder ha acelerado la crisis. Sebastian, intrigado por los intereses de Eric
en el asunto de Genosha, le pregunta qué está dispuesto a hacer. Eric le asegura
que es capaz de ir allí y hacer lo que sea necesario para defender y proteger a
los que son como ellos. Pero sólo lo hará si lleva a su equipo con él.
Entre tanto, Warren y Jean – por caminos separados – logran
sortear la barrera policial que rodea el hospital y alcanzar la planta doce del
edificio. Allí, entre las llamas y escombros, parece que una apisonadora haya
arrasado el lugar. Warren descubre como un extraño individuo, vestido de cuero
negro y con la cabeza afeitada, ha dado muerte a los policías que protegían a
Wynegarde y ahora se dispone a acabar con él. Desafiando su propio rencor
contra Wynegarde, Warren trata de protegerlo… sufriendo un tremendo golpe
por parte del extraño atacante, quien además de lucir una fuerza colosal,
parece tener unos reflejos asombrosos. Finalmente, y aunque logran que
Wynegarde consiga escapar, Jean y Warren son fácilmente derrotados por el
misterioso atacante, el cual desaparece tras haberlos dejado fuera de combate.
Warren es el primero en ser reanimado por los paramédicos que acceden a la
planta. Sin mucha dificultad, toma en brazos a Jean y sale de allí volando.
Tras recuperar el aliento y las fuerzas al amparo de una azotea cercana, parece
que la experiencia ha servido para calmar un poco las cosas entre Jean y
Warren… pero cuando éste último menciona a Emma, Jean siente una amarga punzada de inseguridad.
Al mismo tiempo, Eric habla con Emma a quien trata de convencer
para que vuelva a intentar entrar en la mente de Wanda. Ella, sin embargo, lo
rechaza de pleno: no piensa volver a dejar que Jean trastee de nuevo en su
mente aprovechando que baja sus defensas. Es entonces cuando Jean y Warren
regresan al Club Fuego Infernal: ambos están recibiendo una reprimenda por
parte de Sebastian Shaw, quien ha visto en las noticias las imágenes (borrosas,
eso sí) del “misterioso ángel de la guarda de Manhattan” interviniendo en el
asunto del hospital. La reprimenda es interrumpida por Eric quien, después de
varios días desaparecido, se reencuentra con Jean… y con Warren, a quien no
había visto desde el asalto a la mansión por parte de Arma X.
Justo en ese instante, Jean recibe un mensaje de móvil. Es
de Wynegarde, el cual la cita esa noche en una dirección que a la joven le
resulta familiar: 1407 Graymalkin Lane. Sebastian Shaw, intrigado por el
mensaje que parece preocupar a Jean, trata de sonsacarle quien la ha escrito.
Jean, por su parte, le deja claro que el hecho de ser su invitada no le da
derecho a interrogarla. Antes de poder siquiera responder, Sebastian se
ve obligado a dejar a solas a los tres, presionado por la propia Jean que hace
gala de una forma casi imperceptible de su poder sobre la fuerza Fénix. Una
velada amenaza de lo que podría llegar a hacerle si la enfada lo suficiente.
Sin embargo, y pese a gozar de cierta intimidad, el reencuentro entre los tres (Jean, Warren y
Eric) es más gélido de lo que nadie podía imaginarse, sobre todo teniendo en
cuenta que Warren – a través de Charles Xavier – sabe toda la verdad sobre Eric
y lo que pasó en Arma X.
Mientras Warren se niega a hablar con Eric, éste último se
queda a solas con Jean. Ésta, convencida de que alguien ha colocado una barrera
tanto en Wanda como en Eric, trata de adentrarse en la mente de éste. Sin
embargo, algo la expulsa de forma drástica y brutal. Y aunque no tiene pruebas
para confirmarlo, Jean comienza a plantearse que quizá no sea Wynegarde quien
ha manipulado la mente de Eric, ni siquiera Emma… sino alguien más próximo a
él. Alguien como… Como Charles Xavier.
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| Emma lanza un ultimatum a Warren... |
Al mismo tiempo, Warren acude a ver a Emma. Ésta se
encuentra probándose un elegante traje para acudir a una fiesta de alta
sociedad. Cuando Warren le dice que no irá con ella, Emma le espeta que está
harta. Trata de convencerlo una vez más de que el Club Fuego Infernal es su sitio,
al que pertenece no sólo por los dones que le han sido otorgados en forma de
alas… sino también por el poder y el dinero que conlleva el apellido Worthington.
Warren duda y eso enfurece a Emma que le da un ultimátum: debe elegir entre
ella y Jean. Y le asegura que si sale por esa puerta, habrán terminado para
siempre. Warren se limita a acercarse a la puerta y ha decirle: “ya… lo
mismo dijiste la última vez.”. Y se marcha dejando a Emma presa de la ira y
la frustración.
Warren acude en busca de Jean. La encuentra en el cuarto de
Wanda, donde ella y Eric están siendo atendidos por el personal de servicio del
Club: ambos han sufrido un tremendo shock psíquico cuando Jean intentó leer la
mente de Eric. Warren, que no se fía de Eric, trata de hablar a solas con Jean
a lo que Eric se opone. Ante eso, Warren le revela de forma drástica y ruda lo
que sabe: “Xavier está vivo, Eric. Y si no recuerdas nada de lo que hiciste es
porque fue Xavier quien te hizo eso. Él te hizo creer que tu hijo estaba
muerto, él puso a tu hija en coma… y él fue quien te ha hecho olvidar que
fuiste un candidato a genocida hijo de puta. Y lo sé porque fue Xavier quien me
lo dijo.” La revelación deja tan marcado a Eric que no tiene más remedio que
salir de la habitación, completamente abrumado por lo que, en lo más profundo
de su ser, sabe que es verdad… aunque le cueste creerlo.
Quedándose a solas con Jean, Warren le cuenta todo lo que
sabe: que Charles y Eric formaban parte de un programa gubernamental secreto,
destinado a preparar planes para el momento en que la humanidad descubriese la
existencia de gente con poderes. Ese programa era la Iniciativa X. Trabajando
allí, Charles tuvo un hijo con una de las científicas que trabajaban en el
programa, la doctora Moira McTaggert. El crío, Kevin, nació con poderes más allá de lo inimaginable. Fue
entonces cuando Charles y Eric descubrieron que bajo la Iniciativa X el
gobierno había iniciado otro proyecto en paralelo… mucho más siniestro: el plan
para convertir a los que eran como ellos en armas. El proyecto era “Arma X” y
quisieron utilizar a Kevin como un arma de destrucción masiva. Fue entonces
cuando Eric perdió la cabeza: convencido de que Arma X era la prueba definitiva
de que jamás podría haber paz entre humanos y mutantes, Eric decidió utilizar a
Kevin (o “Proteus”, como era conocido en el programa “Arma X”) como arma contra
los propios seres humanos. Charles se opuso y llegó a sacrificar la vida de su
hijo para evitar que nadie pudiera usarlo con fines destructivos. En aquella
batalla ardió Arma X y Eric fue derrotado por Charles, quien logró que ambos
escaparan. Después manipuló los recuerdos de Eric e intentó hacer lo mismo con
Wanda. Ella y su hermano, Pietro, eran leales a las ideas de Eric, pero
mientras Pietro parecía haber muerto en la caída de Arma X, Wanda parecía ser
inmune a ciertos poderes psíquicos de Charles, por lo que éste tuvo que
conformarse con ponerla en coma (garantizando así que no pudiera despertar y
contar la verdad de lo ocurrido a su padre)
La revelación de la que le hace partícipe Warren es lo que
necesitaba Jean para dejar fijos unos cabos que ya había comenzado a atar
antes. Sus sospechas sobre Charles se confirman pero no cree que Eric sea una
amenaza… cosa que sí opina Warren. Éste, subido al quicio de la ventana, ofrece
a Jean irse con él. Dejar atrás el Club Fuego Infernal y a Eric. Éste último
hace acto de presencia, pidiendo a ambos que permanezcan a su lado. Les informa
de lo que sucede en Genosha y de lo necesario que es tomar parte en ello. Los
argumentos de Eric parecen convencer a Jean… pero no a Warren, quien sale
volando por la ventana.
El capítulo termina con Warren refugiado en la iglesia de
Saint Patrick, en Manhattan, inclinado ante la figura de uno de los arcángeles.
Mientras, bajo la lluvia, Sebastian Shaw lleva a Eric y Jean hasta unos
hangares propiedad del Holding Shaw. Allí, les aguarda un avión de combate
experimental conocido como “Pájaro Negro”, con el que podrán llegar a Genosha desafiando los
sistemas de radar del cerco implantado por las fuerzas armadas estadounidenses.
Éstas aguardan una simple orden de la Casa Blanca para iniciar el ataque contra
los rebeldes genoshanos. Mientras Jean y Eric caminan bajo la lluvia, ataviados
con uniformes de cuero negro. En un último intento por contactar con Scott,
Eric comprueba que sigue sin contestar. Sean cuales sean los problemas del
joven Summers, tendrán que esperar. Genosha les espera.
Sebastian Shaw y Emma Frost ven el avión despegar. Ante la
evidente frustración de ella, Shaw se limita a decir: “no se preocupe por la
señorita Grey, Emma… No volverá con vida. Ninguno de los dos volverá con vida.”
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| Tom Welling es Centinela Nimrod 1.0 |
Escena Post-créditos: Al tratarse de un capítulo especial, los
productores insistieron en introducir una escena a modo de “huevo de pascua”.
En ella, tras los créditos del episodio, la acción se situaba en los exteriores
de la mansión de Charles Xavier, visiblemente afectada tras los dos asaltos de
Arma X. Bajo la lluvia nocturna y dentro de su coche, Jason Wynegarde trata de
ponerse en contacto vía móvil con Jean. Ésta no ha aparecido a su cita. De
repente, alguien introduce los brazos a través de la ventana del conductor,
sacando a Wynegarde del coche. Éste reconoce a su atacante: es el misterioso
individuo que ya intentó matarlo en el hospital. Wynegarde ruega por su vida,
asegurándole que le pagará más de lo que paga Shaw por matarlo. Sin embargo, el
misterioso atacante no parece reaccionar ante nada de lo que le dice: se limita
a aferrarlo por el cuello… y a partirlo como si fuese una rama seca. Dejando
caer el cuerpo sin vida de Wynegarde en el fango, vemos el punto de vista del
misterioso atacante, el cual dispone de sensores cibernéticos que reconocen al
difunto Wynegarde como “amenaza mutante… neutralizada”.



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