martes, 26 de noviembre de 2013

1407 Graymalkin Lane - 1x11

Habiendo dejado al joven Scott Summers resolver ciertos asuntos en el barrio neoyorquino conocido como “Pequeña Madripur”; Eric Lensherr se dispone a tomar la línea de metro que lo llevará hasta las proximidades de la sede del Club Fuego Infernal. A bordo del vagón, sin embargo, sufre la inesperada visita de Jason Wynegarde. A través de sus sueños y asumiendo la forma de su viejo – y supuestamente difunto – amigo Charles Xavier, Wynegarde advierte a Eric que alguien ha estado jugando con su mente. No es el primero en hacerlo: en anteriores capítulos el propio Bolivar Trask llegó a mofarse en su cara, asegurando que alguien había trasteado con sus recuerdos. Antes que Wynegarde pueda siquiera ofrecerle un trato, Eric lo expulsa de su mente, despertando justo cuando el metro llega a su parada. Sin embargo, no será la última de las sorpresas que le aguardan antes de llegar al Club Fuego Infernal: en uno de los monitores que hay en la estación de metro, Eric ve las noticias de la crisis que está teniendo lugar en la república de Genosha. Las noticias hacen mención a un comando de mercenarios a favor de los golpistas que han sido capturados por las autoridades militares cuando intentaban entrar en la isla de Genosha. En un plano fugaz de la noticia, Eric consigue identificar a uno de esos mercenarios. Es su hijo, Pietro. Al cual cree muerto desde hace años en un accidente de tráfico.

Entre tanto, en el Club Fuego Infernal, Sebastian Shaw contempla el mismo informativo que Eric acaba de ver. Cambia de canal en el momento en que ve aparecer a una recién levantada Jean. Mientras desayunan, Sebastian trata de disculparse con la joven y recuperar algo de su confianza, llegando incluso a ofrecerle ser su pareja en el baile de máscaras que tendrá lugar en el Club Fuego Infernal. Jean le asegura que Emma sería la más indicada para acompañarlo, a lo que Sebastian señala que Emma ya tiene acompañante para el baile: Warren. Cuando éste hace acto de presencia, Sebastian se retira captando la tensión existente entre el joven y Jean. De hecho, ésta última está a punto de irse dejando a Warren desayunando a solas cuando en la televisión emiten un boletín informativo de última hora: al parecer está teniendo lugar una crisis con rehenes en un hospital céntrico de Manhattan. Jean lo reconoce como el mismo en el que se encuentra Jason Wynegarde hospitalizado. Jean se dispone a ir hacía allá… pero Warren también: corre a su habitación en busca de su pasamontañas para poder ejercer de nuevo como justiciero enmascarado. Allí tropieza con Emma, la cual le pide por favor que no lo haga: teme quedarse sola con Jean y que ésta pueda volver a intentar hacerle daño. Warren, pese a la tentación que representan las caricias de Emma, decide cumplir con el que cree que es su deber… y sale dispuesto a ejercer de nuevo su faceta como “ángel de la guarda” enmascarado.

"El Club Fuego Infernal ha financiado
durante meses a la resistencia genoshana..."
- Sebastian Shaw
Mientras Jean y Warren marchan cada uno por su lado camino del hospital, Eric regresa al Club Fuego Infernal. Lo primero que hace es visitar a Wanda, su hija que permanece en ese extraño estado de coma del que, al parecer, ni siquiera Charles, Jean o Emma han podido despertarla. Poco después, en el despacho de Sebastian Shaw, Eric mantiene con él una interesante conversación sobre la crisis de Genosha. A través de Sebastian, Eric descubre la verdad que se esconde bajo ese supuesto “golpe de estado” que ha hecho estallar una crisis en Genosha. Sebastian le cuenta que durante años esa isla ha sido el paraíso del tráfico de gente dotada con poderes. Allí se les somete a todo tipo de experimentación, llegando a existir una red de tráfico de órganos que se implantan a todo aquel que pueda asumir sus astronómicos costes. Eric, que junto a Scott evitó que los Morlocks acabasen metidos en un barco rumbo a Genosha, sabe que es cierto todo eso. Sebastian le revela también que desde hace tiempo, el Club Fuego Infernal ha financiado en secreto un pequeño grupo de resistencia en Genosha, guiados por el general Fabian Cortez. Sin embargo, hace apenas una semana, el intento de tomar el poder en la isla fracasó. Desde entonces, la resistencia genoshana trata de hacer lo que puede… pero la entrada en el conflicto de los Estados Unidos a favor del gobierno genoshano en el poder ha acelerado la crisis. Sebastian, intrigado por los intereses de Eric en el asunto de Genosha, le pregunta qué está dispuesto a hacer. Eric le asegura que es capaz de ir allí y hacer lo que sea necesario para defender y proteger a los que son como ellos. Pero sólo lo hará si lleva a su equipo con él.

Entre tanto, Warren y Jean – por caminos separados – logran sortear la barrera policial que rodea el hospital y alcanzar la planta doce del edificio. Allí, entre las llamas y escombros, parece que una apisonadora haya arrasado el lugar. Warren descubre como un extraño individuo, vestido de cuero negro y con la cabeza afeitada, ha dado muerte a los policías que protegían a Wynegarde y ahora se dispone a acabar con él. Desafiando su propio rencor contra Wynegarde, Warren trata de protegerlo… sufriendo un tremendo golpe por parte del extraño atacante, quien además de lucir una fuerza colosal, parece tener unos reflejos asombrosos. Finalmente, y aunque logran que Wynegarde consiga escapar, Jean y Warren son fácilmente derrotados por el misterioso atacante, el cual desaparece tras haberlos dejado fuera de combate. Warren es el primero en ser reanimado por los paramédicos que acceden a la planta. Sin mucha dificultad, toma en brazos a Jean y sale de allí volando. Tras recuperar el aliento y las fuerzas al amparo de una azotea cercana, parece que la experiencia ha servido para calmar un poco las cosas entre Jean y Warren… pero cuando éste último menciona a Emma, Jean siente una amarga punzada de inseguridad.

Al mismo tiempo, Eric habla con Emma a quien trata de convencer para que vuelva a intentar entrar en la mente de Wanda. Ella, sin embargo, lo rechaza de pleno: no piensa volver a dejar que Jean trastee de nuevo en su mente aprovechando que baja sus defensas. Es entonces cuando Jean y Warren regresan al Club Fuego Infernal: ambos están recibiendo una reprimenda por parte de Sebastian Shaw, quien ha visto en las noticias las imágenes (borrosas, eso sí) del “misterioso ángel de la guarda de Manhattan” interviniendo en el asunto del hospital. La reprimenda es interrumpida por Eric quien, después de varios días desaparecido, se reencuentra con Jean… y con Warren, a quien no había visto desde el asalto a la mansión por parte de Arma X.

Justo en ese instante, Jean recibe un mensaje de móvil. Es de Wynegarde, el cual la cita esa noche en una dirección que a la joven le resulta familiar: 1407 Graymalkin Lane. Sebastian Shaw, intrigado por el mensaje que parece preocupar a Jean, trata de sonsacarle quien la ha escrito. Jean, por su parte, le deja claro que el hecho de ser su invitada no le da derecho a interrogarla. Antes de poder siquiera responder, Sebastian se ve obligado a dejar a solas a los tres, presionado por la propia Jean que hace gala de una forma casi imperceptible de su poder sobre la fuerza Fénix. Una velada amenaza de lo que podría llegar a hacerle si la enfada lo suficiente. Sin embargo, y pese a gozar de cierta intimidad,  el reencuentro entre los tres (Jean, Warren y Eric) es más gélido de lo que nadie podía imaginarse, sobre todo teniendo en cuenta que Warren – a través de Charles Xavier – sabe toda la verdad sobre Eric y lo que pasó en Arma X.

Mientras Warren se niega a hablar con Eric, éste último se queda a solas con Jean. Ésta, convencida de que alguien ha colocado una barrera tanto en Wanda como en Eric, trata de adentrarse en la mente de éste. Sin embargo, algo la expulsa de forma drástica y brutal. Y aunque no tiene pruebas para confirmarlo, Jean comienza a plantearse que quizá no sea Wynegarde quien ha manipulado la mente de Eric, ni siquiera Emma… sino alguien más próximo a él. Alguien como… Como Charles Xavier.

Emma lanza un
ultimatum a Warren... 
Al mismo tiempo, Warren acude a ver a Emma. Ésta se encuentra probándose un elegante traje para acudir a una fiesta de alta sociedad. Cuando Warren le dice que no irá con ella, Emma le espeta que está harta. Trata de convencerlo una vez más de que el Club Fuego Infernal es su sitio, al que pertenece no sólo por los dones que le han sido otorgados en forma de alas… sino también por el poder y el dinero que conlleva el apellido Worthington. Warren duda y eso enfurece a Emma que le da un ultimátum: debe elegir entre ella y Jean. Y le asegura que si sale por esa puerta, habrán terminado para siempre. Warren se limita a acercarse a la puerta y ha decirle: “ya… lo mismo dijiste la última vez.”. Y se marcha dejando a Emma presa de la ira y la frustración.

Warren acude en busca de Jean. La encuentra en el cuarto de Wanda, donde ella y Eric están siendo atendidos por el personal de servicio del Club: ambos han sufrido un tremendo shock psíquico cuando Jean intentó leer la mente de Eric. Warren, que no se fía de Eric, trata de hablar a solas con Jean a lo que Eric se opone. Ante eso, Warren le revela de forma drástica y ruda lo que sabe: “Xavier está vivo, Eric. Y si no recuerdas nada de lo que hiciste es porque fue Xavier quien te hizo eso. Él te hizo creer que tu hijo estaba muerto, él puso a tu hija en coma… y él fue quien te ha hecho olvidar que fuiste un candidato a genocida hijo de puta. Y lo sé porque fue Xavier quien me lo dijo.” La revelación deja tan marcado a Eric que no tiene más remedio que salir de la habitación, completamente abrumado por lo que, en lo más profundo de su ser, sabe que es verdad… aunque le cueste creerlo.

Quedándose a solas con Jean, Warren le cuenta todo lo que sabe: que Charles y Eric formaban parte de un programa gubernamental secreto, destinado a preparar planes para el momento en que la humanidad descubriese la existencia de gente con poderes. Ese programa era la Iniciativa X. Trabajando allí, Charles tuvo un hijo con una de las científicas que trabajaban en el programa, la doctora Moira McTaggert. El crío, Kevin, nació con poderes más allá de lo inimaginable. Fue entonces cuando Charles y Eric descubrieron que bajo la Iniciativa X el gobierno había iniciado otro proyecto en paralelo… mucho más siniestro: el plan para convertir a los que eran como ellos en armas. El proyecto era “Arma X” y quisieron utilizar a Kevin como un arma de destrucción masiva. Fue entonces cuando Eric perdió la cabeza: convencido de que Arma X era la prueba definitiva de que jamás podría haber paz entre humanos y mutantes, Eric decidió utilizar a Kevin (o “Proteus”, como era conocido en el programa “Arma X”) como arma contra los propios seres humanos. Charles se opuso y llegó a sacrificar la vida de su hijo para evitar que nadie pudiera usarlo con fines destructivos. En aquella batalla ardió Arma X y Eric fue derrotado por Charles, quien logró que ambos escaparan. Después manipuló los recuerdos de Eric e intentó hacer lo mismo con Wanda. Ella y su hermano, Pietro, eran leales a las ideas de Eric, pero mientras Pietro parecía haber muerto en la caída de Arma X, Wanda parecía ser inmune a ciertos poderes psíquicos de Charles, por lo que éste tuvo que conformarse con ponerla en coma (garantizando así que no pudiera despertar y contar la verdad de lo ocurrido a su padre)

La revelación de la que le hace partícipe Warren es lo que necesitaba Jean para dejar fijos unos cabos que ya había comenzado a atar antes. Sus sospechas sobre Charles se confirman pero no cree que Eric sea una amenaza… cosa que sí opina Warren. Éste, subido al quicio de la ventana, ofrece a Jean irse con él. Dejar atrás el Club Fuego Infernal y a Eric. Éste último hace acto de presencia, pidiendo a ambos que permanezcan a su lado. Les informa de lo que sucede en Genosha y de lo necesario que es tomar parte en ello. Los argumentos de Eric parecen convencer a Jean… pero no a Warren, quien sale volando por la ventana.

El capítulo termina con Warren refugiado en la iglesia de Saint Patrick, en Manhattan, inclinado ante la figura de uno de los arcángeles. Mientras, bajo la lluvia, Sebastian Shaw lleva a Eric y Jean hasta unos hangares propiedad del Holding Shaw. Allí, les aguarda un avión de combate experimental conocido como “Pájaro Negro”, con el  que podrán llegar a Genosha desafiando los sistemas de radar del cerco implantado por las fuerzas armadas estadounidenses. Éstas aguardan una simple orden de la Casa Blanca para iniciar el ataque contra los rebeldes genoshanos. Mientras Jean y Eric caminan bajo la lluvia, ataviados con uniformes de cuero negro. En un último intento por contactar con Scott, Eric comprueba que sigue sin contestar. Sean cuales sean los problemas del joven Summers, tendrán que esperar. Genosha les espera.

Sebastian Shaw y Emma Frost ven el avión despegar. Ante la evidente frustración de ella, Shaw se limita a decir: “no se preocupe por la señorita Grey, Emma… No volverá con vida. Ninguno de los dos volverá con vida.”

Tom Welling es Centinela Nimrod 1.0
Escena Post-créditos: Al tratarse de un capítulo especial, los productores insistieron en introducir una escena a modo de “huevo de pascua”. En ella, tras los créditos del episodio, la acción se situaba en los exteriores de la mansión de Charles Xavier, visiblemente afectada tras los dos asaltos de Arma X. Bajo la lluvia nocturna y dentro de su coche, Jason Wynegarde trata de ponerse en contacto vía móvil con Jean. Ésta no ha aparecido a su cita. De repente, alguien introduce los brazos a través de la ventana del conductor, sacando a Wynegarde del coche. Éste reconoce a su atacante: es el misterioso individuo que ya intentó matarlo en el hospital. Wynegarde ruega por su vida, asegurándole que le pagará más de lo que paga Shaw por matarlo. Sin embargo, el misterioso atacante no parece reaccionar ante nada de lo que le dice: se limita a aferrarlo por el cuello… y a partirlo como si fuese una rama seca. Dejando caer el cuerpo sin vida de Wynegarde en el fango, vemos el punto de vista del misterioso atacante, el cual dispone de sensores cibernéticos que reconocen al difunto Wynegarde como “amenaza mutante… neutralizada”.

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